Publicado el 24 junio 2016

Como continuación de un artículo anterior vamos a fijarnos en la importancia del mantenimiento preventivo de las instalaciones térmicas de los edificios visto desde el punto de vista técnico y su incidencia en el correcto funcionamiento de los equipos. Como ya hemos contado anteriormente, según el artículo 26 del RITE, las instalaciones térmicas con una potencia superior a 5 kW se mantendrán con una empresa mantenedora. A partir de 70 kW de potencia térmica el titular debe suscribir un contrato de mantenimiento con una mantenedora y por encima de 5.000 kW en calor y/o 1.000 kW en frío, además, será necesaria la participación de un técnico titulado competente con funciones de director de mantenimiento.

Al visitar cualquier instalación, con las primeras inspecciones visuales, enseguida se detecta si la instalación se encuentra mantenida y si las operaciones de mantenimiento se realizan con la periodicidad adecuada. El RITE nos muestra en una tabla las operaciones mínimas que se deben realizar y su periodicidad recomendable pero no hace discriminación según el tipo de instalación ni tiene en cuenta el uso, el tiempo de utilización, los factores ambientales de tipo externo e interno.

A modo de ejemplo, se debe tener en cuenta a la hora de fijar la periodicidad de las operaciones de mantenimiento que para el mismo tipo de equipos en edificios de oficinas varía en función de diferentes factores como las horas de funcionamiento, la existencia de turnos de personal y la densidad de ocupación de personas. Igualmente sucede, por ejemplo, en el comedor de un restaurante, en función de la densidad de ocupación, el número total de comensales, el tipo de comida, etc., debe variar la periodicidad de las operaciones de mantenimiento.

Hasta ahora hemos tocado factores de tipo interno, pero también hay que tener en cuenta factores medioambientales definidos por la localización de la instalación. La periodicidad de las revisiones de una instalación que se encuentra en el centro de una ciudad, en una zona con un elevado tráfico, cerca de algún punto que evacue compuestos de diversa índole al medio ambiente se deben realizar cada menos tiempo que si la misma instalación estuviese ubicada en una zona que no se viera afectada negativamente por cualquiera de los factores externos anteriores.

Por todo ello, no debe entenderse el mantenimiento preventivo como una simple limpieza o sustitución de los filtros de los evaporadores (equipos interiores). Se deben revisar todos los puntos que pueden afectar al correcto funcionamiento de la instalación para permitir alargar la vida útil de los equipos con la mayor eficiencia energética posible. Con la sustitución de los filtros, además de mantener unas condiciones higiénico sanitarias adecuadas, colaboramos en la mejora de la eficiencia de los equipos. A través de las máquinas siempre debe circular el caudal de aire que en cada momento se estime necesario siendo por ello necesario que filtros y baterías se encuentren en buenas condiciones.

Sin entrar en profundidad en las distintas operaciones de mantenimiento, queremos dejar claro el mensaje de que una instalación térmica siempre debe estar mantenida y es potestad de cada propiedad buscar y seleccionar un mantenedor que se encuentre habilitado para realizar las operaciones de mantenimiento.

Creemos que es fundamental para la tranquilidad de todas las empresas estar asesoradas y atendidas por empresas mantenedoras habilitadas como Roisolma S.L.. capaz de solucionar todos los problemas tipo técnico y administrativo que puedan surgir.

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